¿En que piensan cuando los diseñan?

Lo más habitual es que los muros de un edificio oculten a la perfección lo que sucede en su interior. En el mejor de los casos, la fisionomía de la construcción puede servirnos para determinar si se trata de un edificio de oficinas o si, por el contrario, es más bien uno residencial. Sin embargo, la arquitectura nos regala maravillosas excepciones en las que la apariencia es la mejor descripción del uso de distintos edificios.

Fachadas con aspecto de libros para una biblioteca o una cesta gigante para una empresa dedicada a fabricarlas son solo algunos de los casos más llamativos de edificios que parecen exactamente lo que son:

Una cesta gigante

Una casa con forma de zapato

El edificio billete

Una biblioteca repleta de libros

Pero la cosa no se queda ahí, también, hay edificios con otras formas que desafían a la naturaleza. Edificios zoomórficos han tenido todo tipo de funciones, desde albergar negocios hasta alojar turistas. Incluso, algunos han servido como espacio para el culto religioso. Resumimos algunos de los ejemplos más peculiares que existen:

EL Bulldog cafe

La iglesia con forma de pollo

El elefante Lucy